Domingo Pérez en la Guerra Civil

Domingo Pérez.

El jefe de Falange, Juan Garrido, y su compañero Besa Olmedo, líderes de la derecha local, mantuvieron serios enfrentamientos contra sus adversarios políticos antes de estallar la guerra. La “Causa General” refiere “que Falange tenía 30 afiliados a su nombre y las Juventudes Socialistas más de 400”.

En las luchas callejeras entre falangistas e izquierdistas costaba discernir dónde empezaba la provocación y dónde acababan las represalias. Pero en todo caso se vivió una primera revolucionaria intensa en Domingo Pérez.

Ya el 15 de mayo del 36 los enfrentamientos dialécticos pasaron a las manos y dos vecinos de izquierdas, Mariano López Martín, “Cascarilla” y Julián Sepúlveda, “El Ruso”, ingresaron en  cárcel de Torrijos por agredir al citado líder falangista, Juan Garrido. Según el alcalde socialista, Marcos Galán Castro, “Monjo”, “no fue una simple agresión, sino una gran paliza”, lo que motivó el apresamiento citado. Pocas semanas después, una vez estallada la guerra, tanto Juan Garrido como Besa Olmedo serían asesinados. El jefe de Falange, Juan Garrido fue detenido en Los Cerralbos y conducido a la iglesia de Domingo Pérez, para después ser asesinado en Maqueda

Éste primer edil, bajo cuyo mandato ocurrieron los hechos delictivos que a continuación se relatan fue absuelto de los mismos en sentencia dictada en Talavera en el año 1941. El fiscal informó favorablemente a favor del reo. Dijo que “su comportamiento fue correcto y evitó muchas muertes más.” El acusado reconocía carecer de apoyo popular cuando estalló la revolución y “no pude mantener el orden porque, al carecer de armas, el Comité me rebasó”, se excusaba. Perdió todo el poder a favor del Comité, dirigido por Mariano López Martín y su hija Jacoba. Por su parte, el presidente de la Sociedad Obrera, Isidro Gil Bautista, “me recordó que ya no mandaba nada”.

Al primer edil le sorprendió la muerte del derechista Besa Olmedo en compañía del hermano de éste, David, que habían ido juntos a evitar que una turba de gente incendiara la casa de Miguel Olmedo, hijo de Besa. Oyeron los disparos y aquel grito ¡han matado a mi hermano Besa!

Pero antes de su muerte, Besa Olmedo oyó los tiros que disparaban los milicianos contra la vivienda de su citado progenitor, Miguel, y salió rápidamente en su ayuda. Mientras tanto, la esposa de Besa, Adriana, y la pequeña hija, Gloria, le seguían atormentadas. Como la masa de gente armada prestó más atención a Besa Olmedo que a su hijo, éste huyó en un coche hasta la vecina localidad de Los Cerralbos, ajeno a lo que le estaba sucediendo a su padre. Éste se escondió en el domicilio de su hermana, pero tuvo que escapar por los tejados hasta el patio del vecino Esteban Alvarado que, en un ataque de pánico, abrió la puerta de su casa a los asesinos que le dieron muerte a su buen amigo.

(Continuará….)

 

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Juan Antonio Morales Gutiérrez
moralesgutierrez@telefonica.net

Después de "Una memoria sin rencor", Juan Antonio Morales Gutiérrez y Belén Morales Pérez, padre e hija, presentan la segunda entrega de la trilogía, que es independiente de la primera. Pese a que algunos de sus personajes principales aparecen en ambas narraciones, "Secuelas de una guerra" no es una continuación de aquella; aunque comparten el mismo espíritu y denominador común: narrar acontecimientos históricos con nombres y hechos verdaderos. Este segundo volumen se inicia en julio de 1936, con el asalto al cuartel de la Montaña en Madrid, continúa con los sucesos de Paracuellos del Jarama y finaliza en la primavera de 1981, tras el fallido golpe de Estado del 23-F. Pedro Rivera, alcalde derechista de Gerindote (Toledo), huye a Madrid tras ser expulsado de su pueblo después de la victoria del Frente Popular en los comicios de febrero de 1936. Tras el golpe de militar del 18 de julio, esconde en su portería del barrio de Argüelles a un exministro de la CEDA perseguido por la revolución miliciana, Federico Salmón Amorín. El destino de ambos es la cárcel Modelo de la capital y su posterior asesinato en Paracuellos del Jarama. Después aparecen nuevos personajes, todos ellos militantes del Partido Comunista, uno de los cuales interviene desde el exilio en la resistencia contra el régimen de Hitler y la frustrada invasión del Valle de Arán. Cada uno de sus episodios ha sido extraído fielmente de un hecho verídico; cada uno de ellos tiene una existencia real y una personalidad auténtica. Esta es la historia de esos hombres que sobrevivieron o murieron luchando contra el fascismo. "Secuelas de una guerra" es una novela de reconciliación, de amores, sentimientos y de ausencias, que utiliza el recurso de hacer regresar al pasado bélico a sus protagonistas, mientras relatan cómo vivieron la posguerra y la transición democrática en España.

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